sábado, 18 de agosto de 2012

Microshow

Tocando con Marcos Perfumo, el Sábado 16 de Junio de 2012.
Microshow con mis canciones en su fiesta de despedida antes de irse a yirar por las Europas...
Tocamos 'Demasiado', 'Presos de este carnaval', y 'Rosario y La Plata'.


martes, 14 de agosto de 2012

The Guilligan's (2009)

Foto y afiche del último show en Madrid, con Sergio Vellisco, Jor Mansini y Leandro Motta, bajo el nombre de The Guilligan's. Tocamos en el Sideral, garito mítico de Malasaña, el 15 de Octubre de 2009.



lunes, 6 de agosto de 2012

lunes, 16 de julio de 2012

"Ana no duerme"

Imágenes de "Ana no duerme", cortometraje de Paul Tourn.
(Buenos Aires, Julio de 2012)



  




martes, 8 de mayo de 2012

La gente no se estaría suicidando.

Existe la posibilidad de que la gente no se suicide, sino que un buen día la tan temida y trillada parca se les presente y los obligue a saltar de la azotea de algún edificio emblemático, a lanzarse contra un tren en movimiento, o a atiborrarse de ansiolíticos y bajarse un Jack Daniels Etiqueta Negra bebiendo del pico. Puede que incluso a veces, la gente sea obligada a escribir falsos motivos de suicidio para evitar pericias, o exagerar motivos reales de pesadumbre a los que no les alcanzara para ser causa de tamaño efecto.

Algunos dicen que ante la presencia de tal belleza como la de La Dama Negra, uno pierde su voluntad y es imposible negarse a sus pedidos ni escapar. Tal imposibilidad quita credibilidad a dicha afirmación.

Hay gente que consigue evadirla al menos un tiempo más, ya sea por voluntad propia como apuntándole a algún toldo en plena caída libre o intentando no pegarle al tren con órganos vitales, o por voluntad ajena como un amigo llegando y haciéndonos un lavado de estómago revitalizador. Eso se llama intento de suicidio. El intento es el de la parca.

lunes, 30 de abril de 2012

Ahora es cuando.

Enloquecer.
Brindar.
Disfrutar de los amigos.
Tomarse tiempo para reír.
Relajarse.
Seguir. Seguir. Seguir.
Llegar y seguir siguiendo.
Constancia.
Otro escalón.
Vivir. Reciprocidad con la vida.
Entender otras realidades.
Cambiar de roles.
Viajar y descubrirse descubriendo.
Ver todo. Tocar todo. Comer todo.
Sonreír a quien se lo merezca.
Y a quien lo necesite.
Mirar al sol. Absorber su energía.
Sincerarse, aceptarse, y arrancar.
Explotar. Marcar tendencia.
Comerse el mundo antes que nos coma él.
Tirarse al agua para sumergirse a fondo en algo.
Enfrentarnos.
Descifrarnos.
Aprender a descifrar a la gente.
Elegir.
Decidir.
Encontrar lo que nos da vida.
Y salir a buscarlo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Aire y Agua (Diciembre de 2008).

Aire.

¿Te perdono?
¿Me perdonarías vos?
Me arrastro porque no puedo soportarlo, y vuelvo.
Y hay cosas que no puedo decirte.
Esta guerra terminó.
Ya no ataco ni me defiendo.
Llevame, pero voy solo.
Desnudo ante vos me siento menos solo que desnudo con mi rencor.
De todos modos renuncio a ambos.
Dejo mis lágrimas en el suelo, las esparzo y luego las beso.
Te digo adiós pero me cuesta irme.
Te digo hasta siempre y me asusta.
Te digo hasta nunca y me aterra.
Por eso al final no te digo nada y me voy.

Agua.

Te empujo de mi pelvis y mi pecho, escupo y te vas con el agua.
Me limpio por dentro, te echo, te dejo ir.
Me limpio por fuera.
Ya no estás en mí, no literalmente, no lo que sentía por vos.
Me voy roto y arrastrándome, pero ahora entiendo que debe ser así.

lunes, 30 de enero de 2012

Breve inventario de viviendas temporales en la Península Ibérica (2002-2009).


Mis casas en Madrid fueron once.


La primera fue el hostal Fuente Mar, cuyo dueño Amador nos cobraba 10 euros por día a cada uno, que pagábamos tocando en el Metro. Aún sigue en la calle Magdalena 29, a metros de la única salida que no cerraba temprano del Metro de Anton Martín. Bocadillos de mortadela del Museo del Jamón. Truco y música con un walkman enchufado a un parlante de guitarra. A modo de despedida, la mujer de Amador nos hizo una paella.

La segunda fue en la calle Sánchez Barcáiztegui 32 ó 34, en el último piso, y saltaba los molinetes de la boca no custodiada de la estación Pacifico para ir a trabajar. Fideos con manteca con sabor a gloria, café instantáneo negro y galletas María del supermercado Día. Luego fue mi primera casa con Cecilia cuando llegó desde Buenos Aires.


La tercera fue en Príncipe Pío, a una cuadra del Manzanares, con Ceci y otra pareja, en el Paseo del Comandante Fortea. Mates frente al río. Invierno. Vino Leo desde Barcelona al cumple que festejé en esa casa.


La cuarta fue en Moratalaz, frente al Metro de Vinateros, en la casa de mi jefe en el cyber donde trabajaba por ese entonces, que se ofreció a alquilarnos una habitación al enterarse que nos quedábamos sin casa. No me pagaba mucho, así que sabía lo que podía cobrarme y me pidió un poco menos que eso.


La quinta en
La Latina. Casa de María Elena y Alejandro. Sofá cama en el salón. Calle de Calatrava, a metros de la calle Toledo que muere en la Plaza Mayor. Nos invitaron a ir, nos invitaron a irnos.

La sexta en la calle Galileo 11, donde conviví con Cecilia en la que fue nuestra única casa en solitario y la última en general. Monoambiente interior de
23 metros cuadrados con la cama que se bajaba desde el placard. Me sentaba en el suelo del baño a componer. En esa casa nos enteramos del atentado del 11-M cuando llamaron parientes desde Italia para saber si estábamos bien y preguntamos bien porqué antes de prender la tele.

La séptima en Santa Brígida 8, donde viví con Juankar y el Sepia, y ocasionalmente contábamos con la grata okupación del Solana. Buenos amigos, todos de Almansa. Llegué por un anuncio en un estanco. Al segundo día una ninfómana se nos metió en casa. Empecé a estudiar teatro. Casi incendio el piso. Teníamos chimenea. Las últimas dos oraciones no tienen relación.


La octava en Mar de cristal, donde me mudé con Vanessa luego de que abandonáramos Santa Brígida. Lindo barrio, cerca del Aeropuerto de Barajas, lejos de todo lo demás. Empecé a usar una zapatilla negra y una celeste. Me gustaba desayunar en el bar de enfrente. Morriña del centro de Madrid.


La novena en Calle del Desengaño, 6. Nombre elocuente. Última casa con Vanessa. Ahí vi por Internet el Monumentalazo de San Lorenzo, solo y gritando como un enfermo a las 4 de la mañana de Madrid. Vanessa adopta una gatita y le pone Frida. Desayuno escuchando las peleas de los travestis y los camellos de cocaína bajo mi balcón. Yonkis. Prostitución. Sirenas de Policía.


La décima en Ave María 39, cuarto piso por escalera, casi una comunidad hippie. A
30 metros de la Plaza de Lavapies, y con Iván y Kike. La primera vez que entré a esa casa, los antiguos ocupantes estaban peinando rayas de ketamina un martes a las 11 de la mañana. Pierdo a Frida. Vanessa se muda a la vuelta de mi casa recién separados y luego de decir durante años que Lavapies le daba miedo. Festejo con Javi la AntiNavidad e incendiamos una cabeza de Papá Noel.

La undécima y última fue en C/San Vicente Ferrer 17, 2º derecha, con Nadia e Iván, en el edificio que alberga en su planta baja a dos grandes bares como son el Mercurio y el Mader Faker, el primero uno de los pocos bares donde aún pinchan rocanrol en vinilos, el segundo un microbar con el mejor funk que se puede escuchar en Malasaña. Pivotes de Colores en la calle. Palabras en las paredes. Lisboa, Londres y Marruecos. Divorcios. Reencuentros. Despedidas.


Barajas.





jueves, 29 de diciembre de 2011

Cortometraje.

A. Condición. (Buenos Aires, 2010)
De Yamila Papini.


Alina: Malena Vázquez.
Esteban: Rodrigo Soler.
Señor: Ángel Giordano.


Música Original: Rodrigo Soler.





jueves, 15 de diciembre de 2011

Lluvia de Flores (6 de Julio de 1998)

Ella empezó su viaje justo cuando terminó mi vida.
Hay una fotografía de ella cuando estaba mal
Y entonces, dios era mejor que nada…
Ella siempre se preocupaba por cosas como ésas.
Y ahora duerme bajo una lluvia de flores.
Ella reía y yo hacía trampas con las cartas
Y ella dormía en un hospital solitario,
Y a diario lloraba y la lluvia lavaba sus lágrimas, y yo lo creo…
Ella creía que todo terminaría,
Y nadie se atrevió con la verdad.
Y ella se preguntaba dónde estábamos,
Y el alma se condenaba…
No hay más oportunidades en las nubes.
Y a diario lloro y la lluvia lava mis lágrimas,
Y siempre corro, y ella me mira,
Y entonces, dios era mejor que nada…

miércoles, 30 de noviembre de 2011

De mis fantasmas y demonios...

Mis fantasmas salían por la noche a debatir a mis espaldas, mis demonios componían la banda de sonido de mis madrugadas dicotiledónicas y salían a emborracharse de cadenas arrastradas por algunos de todos los personajes que fui alguna vez. Algunos murieron, a otros los fui matando. Pero partes de todos ellos se manifiestan dentro de mí y me recuerdan que arrastramos mucho más de lo que imaginamos. 
Y que nadie elige a sus fantasmas.

Podrían haber atravesado todas las puertas necesarias para recaer acá, pero no podrían franquear el último obstáculo por más similar que fuera a los anteriores.
Porque era el último.
Y porque yo estaba esperándolos, con el paso de los años a mis espaldas como prueba irrefutable de la falsa inmortalidad de nuestros demonios.

martes, 29 de noviembre de 2011

Abrazos

Rodrigo Soler y Nadia Rosique
Fotos del Proyecto "Abrazos" de Cristina Ardelean
-Madrid, 17 de Marzo de 2009-



jueves, 20 de octubre de 2011

Te morís

Te morís.

Te morís y lo único que queda de vos son unas plantas marchitándose en el balcón, a las que alguna lluvia ocasional puede alargarles la vida durante un tiempo, hasta que venga el verano y no llueva por unas semanas, y el sol pegue tan fuerte que para cuando llueva sólo queden unos rastrojos amarillentos que no revivirán por más agua que les caiga encima. Porque están muertos. Como vos.

Te morís y lo único que queda de vos es tu recuerdo en algunos seres queridos que te llevarán flores a la tumba en algún aniversario, o pondrán tu canción en tu cumpleaños, o brindarán por vos en alguna cena, o mirarán al cielo cuando hagan un gol y te lo dedicarán. Durante un tiempo, claro. El dolor irá pasando, los recuerdos pasarán a ser anécdotas que cada vez serán más de esas personas y menos de ambos, a fuerza de repetición y deformación. Y al final, sólo serás recuerdos distorsionados en alguna anécdota que alguien le cuente a personas que no te conocieron ni te conocerán por esa anécdota porque no sos vos quien está ahí, sino que es un momento de una persona que por lo demás podría haber sido completamente distinta en todo salvo en eso. No te conocerán.
Y no podrán conocerte nunca porque estás muerto.

Te morís y lo único que quedará de vos será tu perfil de facebook con mensajes de condolencia y dolor en tu muro, que irán espaciándose hasta que sólo te recordarán cuando facebook les avise que es tu cumpleaños, y ahí se darán cuenta que te extrañan, y volverán a escribir en tu muro. Aunque en realidad no es tu cumpleaños porque vos no cumplís más porque estás muerto.

Te morís y te quedan 50 pesos sin pagarle al almacenero, un sobretodo que no fuiste a buscar a la tintorería, tu nombre en una factura del teléfono que nadie se molestará en cambiar, el libro que te prestaron y que te quedó a la mitad y no vas a saber el final de la historia porque el tuyo te llegó antes, te queda sin hacer ese llamado en el que tenías cosas que decir, te quedaron consejos sin dar y abrazos por recibir porque fue todo tan repentino que no te diste cuenta que te ibas a morir.

Pero te morís.
Y la vida no te avisa.
Así que no estemos muertos en vida que con una muerte es más que suficiente.
Y una viene en el contrato.